miércoles, 26 de diciembre de 2018

¡Feliz Navidad 2018!

Celebrar la Navidad es siempre un motivo de alegría. Al igual que cada vez que uno cumple años lo vive de forma diferente, y siempre de una manera especial, saber que Dios se hizo Hombre, y que vino al mundo para redimirnos del pecado, es algo que no debe pasar desapercibido y sí celebrarse por todo lo alto. Pero, cuidado, que eso no significa gastarse un dineral en lotería y en comida para estos días; no es comprar como si no hubiera un mañana; sino parar, hacer silencio, quedarte frío si hace falta y poner la mirada en el cielo sabiendo que la Estrella que guía nuestros pasos es la que te lleva hasta el Niño cuyo nacimiento estamos festejando.


Nos hemos preparado para ello durante cuatro semanas, que se note, no dejemos que hoy un día después de la fecha esperada parezca que las fiestas se han terminado porque, al contrario, acaban de comenzar.

El mundo lleva un ritmo vertiginoso y a veces parece que hubiéramos perdido el verdadero sentido de  las cosas. Te invitamos a que en estos días de Navidad, en los que también vamos a despedir el 2018, te animes a acercarte por la iglesia de San Pascual en Aranjuez y visites (hasta el 5 de enero) el Belén que cada año comparten con nosotros las hermanas concepcionistas franciscanas. El horario será, siempre que no coincida con algún acto litúrgico inesperado, de lunes a sábado de 17:00 a 18:30h. Los jueves podrá verse pero se limitará el funcionamiento porque hay exposición del Santísimo y nuestras atenciones estarán centradas en Él. Si no has venido nunca, olvídate del Belén y anímate mejor a pasar 15 minutos en compañía de Jesús Sacramentado. La Eucaristía es la herencia del Bebé que contemplamos en el Nacimiento, es el mismísimo Cristo en cuerpo presente. Los pastores, lejos de sus hogares y familias, dejaron todo lo que estaban haciendo, rompieron con la monotonía y la rutina para ir a adorar al Señor. ¿Tú, de verdad, te lo quieres perder?


Ven, comienza dando ese primer paso si estás dispuesto a hacer evangelio de tu vida para que el Niño pueda crecer en el pesebre de tu corazón. Si en él guardas algo contra otro aprovecha estos días para reconciliarte. Si es a ti mismo a quien debes perdonar, inténtalo también pero nunca culpes a Dios de tu situación ni creas que te está castigando. Nos castigamos nosotros mismos con nuestras decisiones.

Ven, y ya sentado en la iglesia, pide a Dios que te ayude a acercarte cada día más a su amor. Él no es un cuento, ni una leyenda, es una realidad y se hizo hombre para vivir con nosotros y enseñarnos el camino de la verdadera humanidad. ¡Intenta siempre cumplir su voluntad y nunca pierdas la esperanza de asemejarte así a Él!

En estos días en los que celebramos el Nacimiento de Jesús, mirémosle mucho porque, al final, el hombre se parece a aquello que mira. Y, como ya indicaba el antiguo sacerdote de esta parroquia en su última homilía (de la que hoy, por fin, compartimos el vídeo a modo de pequeño regalo para estas fiestas): Hagámonos como niños, fiémonos de nuestro Padre Celestial (siempre, aunque a veces no entendamos) y permanezcamos abiertos a aprender cosas nuevas, a salir de la zona de confort y abandonar el "siempre se ha hecho así", para dejarnos guiar con ese corazón infantil que tanto le gusta a Dios.


¡Feliz Navidad!