jueves, 28 de febrero de 2019

Amaos unos a otros como yo os he amado...

En la última publicación del blog te invitábamos a imitar a Jesús y a lo largo de este año vamos a intentar darte algunos consejos para ver si así la tarea se te puede hacer más fácil y atractiva.

El primer requisito para ello es conocerlo bien. ¿Cómo está tu relación con Él en estos momentos? ¿Quizá no sabes ni quién es? ¿Lo ves como alguien del pasado y que no encaja actualmente en tu plan de vida? ¿Mantienes ya con Él una sólida amistad? ¿Has decidido entregarte por completo y seguir sus pasos de manera radical? Si te apetece puedes dejarnos tu respuesta en un comentario porque suelen ser pocos pero nos encanta leerlos.

Si entre vosotros existe ya un fuerte vínculo te felicitamos por ello y te animamos a ser fiel a todos los regalos que te haga y si estás entre aquellos que andan más alejados... ¡sigue leyendo, esta entrada del blog puede ser para ti!

El segundo requisito, que es la propuesta que te hacemos este mes de febrero (en el que hemos celebrado San Valentín y la jornada de la Vida Consagrada), es que te des al Amor porque ya lo dijo el propio Jesús: 
"Os doy un mandamiento nuevo: Amaos unos a otros; como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros.  Vuestro amor mutuo será el distintivo por el que todo el mundo os reconocerá como discípulos míos." (Juan 13, 34-35)


¿Y cómo podrías amar? Pues siguiendo tres sencillos pasos:

1) Contemplando. Si quieres aprender a amar como Jesús es fundamental acercarte a Él. Comienza mirándolo, bien sea en una estampa, una escultura o Él mismo presente en el Santísimo Sacramento del Altar (ya sabes que en nuestra parroquia te espera los jueves desde las 9h hasta las 18:30h, hora en la que rezamos vísperas junto a las hermanas).

2) Meditando. Tal vez el paso anterior te pueda parecer un poco absurdo pero te aseguramos que es fantástico para entrar en contacto, para despertar el deseo de conocerlo o el de querer saber más sobre Él. ¿Y si te decimos que también es ideal si quieres escuchar lo que te puede estar diciendo y tú no atinas a entender? Por eso el segundo paso a dar es meditar su mensaje. Si no sabes cómo hacerlo una buena elección sería acudir a misa y escuchar con atención la homilía (que no es otra cosa que esa charla del cura que a veces te parece tan aburrida); si tienes la oportunidad únete a algún grupo de oración o a alguna actividad de tu centro parroquial (nosotros te recomendamos el grupo de formación para conocer nuestra fe que hemos puesto en marcha hace muy poquito y que tiene lugar en jueves alternos, de 20:30 a 21:30); y si ya controlas un poquito no lo dejes y sigue practicando en casa, anímate a ir buscando cada vez más ratos de encuentro con la Palabra de Dios y verás como acaba hablándote a gritos.


3) Actuando. Por último, cuando sepas el mensaje que te quiere transmitir... lleva a cabo lo que te pida y acepta lo mejor que puedas aquello que te envíe (aunque no sea lo que tú esperas). Que todo lo que hagas en la vida sean, siempre, obras realizadas desde el amor y pensando en el prójimo más que en uno mismo. Intentemos ser honrados, practicar el amor fraterno y apostar por un nuevo estilo de vida, al que todos estamos llamados y que sugiere Pedro en su primera carta.

¿Qué cuál es ese estilo de vida? El que tú creas que te va a hacer más feliz. Aquel que veas claro que es tu verdadera vocación (un tema muy interesante y amplio sobre el podríamos hablar largo y tendido o sobre el que podrían organizar las hermanas Concepcionistas su siguiente tertulia en el convento) y que de forma común se concreta para todos en la vocación a la santidad.

Y ya para despedirnos queremos hacerte una última pregunta... ¿tú te has parado alguna vez a pensar qué es lo que espera Dios de ti? ¡Anímate a leer y pensar en el mensaje que te quiere transmitir el capítulo 12 de la carta a los Romanos y cuéntanos las conclusiones que saques! ¿La más importante? La nueva vida que puedes encontrar en Cristo.

¡Volvemos con un nuevo consejo el mes que viene! ¡Te esperamos!

jueves, 31 de enero de 2019

¡El reto de imitar a Jesús! Ponte en marcha y hazte Camino caminando

Estrenar algo siempre provoca una alegría especial y eso se nota, por ejemplo, cuando se inicia un nuevo año. Sin embargo esa euforía se va apagando progresivamente y, dependiendo de la persona, a distinta velocidad. Tanto es así que no resulta raro ver cómo hay gente que el uno de enero ya amanece con una cara que poco refleja el espíritu cristiano que puedan tener. ¿Qué queda en ti de aquella felicidad que gran parte del mundo parecía reflejar la noche del 31 de diciembre? O mejor aún... ¿qué guardas a día de hoy en tu corazón de todos los propósitos que te marcaste y de las buenas intenciones que el Niño que nació en Belén, el 25 de diciembre, debería haber depositado en ti? ¿Preparaste el pesebre o la Navidad pasó y tú sigues vagando por este mundo sin un rumbo claro?
Da igual, no te preocupes, porque lo bueno es que siempre estamos en disposición de volver a empezar. ¿Te animas a aceptar el reto que queremos proponerte para este 2019?


Si hace 12 meses te invitábamos a poner la mirada en la Virgen María... en esta ocasión te sugerimos optar por un plan B, dar un paso adelante, tirarte a la piscina, rebautizarte, salir del armario (o como quieras llamarlo), y pasar de una vida contemplativa a una de acción. ¡Intentar imitar a Jesús tiene que ser tu misión! También válido para aquellos que hasta ahora han permanecido indiferentes a la religión.

Y como por aquí sabemos que llevar la vida de Jesús no es nada fácil, porque ese estilo es el que se espera de aquellos que viven sus ideas firmemente y llenos de auténtica fe (y el ser humano, por norma general, es bastante débil), nos sentimos en la obligación de animarte a recibir con frecuencia el sacramento de la Eucaristía y el de la Reconciliación; de recordarte que también visitar a Jesús Sacramentado puede hacer la tarea más llevadera y que es necesario parar de vez en cuando a hacer buenos ratos de oración (si te apetece puedes unirte al grupo que tenemos los viernes por la tarde en el centro parroquial). ¿Y por qué te decimos todo esto? Pues porque el plan es pasar a ser algo más que un cristiano de misa y sacristía. De aquí en adelante toca convertirse, aprender a vivir sin miedo, en la calle, sintiéndonos orgullosos de amar a Dios y correspondidos por Él, con la valentía necesaria para reconocerlo y motivados por querer vivir según el evangelio antes que rendirnos a los valores de la sociedad actual, que a veces tanto distan del modelo de santidad al que todos estamos llamados a alcanzar y del que te hablábamos en pleno tiempo pascual.

Sigamos caminando, que el tiempo no se detiene, y nos vemos pronto con una nueva publicación. ¿Tienes en mente algún tema sobre el que te gustaría que hablásemos? Deja un comentario y cuéntanos, porque a lo mejor podemos escribir sobre ello. ¿Tienes un texto que te gustaría compartir? ¿Te apetecería escribir pero no sabes dónde? Contáctanos porque estamos estamos abiertos a nuevas colaboraciones.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

¡Feliz Navidad 2018!

Celebrar la Navidad es siempre un motivo de alegría. Al igual que cada vez que uno cumple años lo vive de forma diferente, y siempre de una manera especial, saber que Dios se hizo Hombre, y que vino al mundo para redimirnos del pecado, es algo que no debe pasar desapercibido y sí celebrarse por todo lo alto. Pero, cuidado, que eso no significa gastarse un dineral en lotería y en comida para estos días; no es comprar como si no hubiera un mañana; sino parar, hacer silencio, quedarte frío si hace falta y poner la mirada en el cielo sabiendo que la Estrella que guía nuestros pasos es la que te lleva hasta el Niño cuyo nacimiento estamos festejando.


Nos hemos preparado para ello durante cuatro semanas, que se note, no dejemos que hoy un día después de la fecha esperada parezca que las fiestas se han terminado porque, al contrario, acaban de comenzar.

El mundo lleva un ritmo vertiginoso y a veces parece que hubiéramos perdido el verdadero sentido de  las cosas. Te invitamos a que en estos días de Navidad, en los que también vamos a despedir el 2018, te animes a acercarte por la iglesia de San Pascual en Aranjuez y visites (hasta el 5 de enero) el Belén que cada año comparten con nosotros las hermanas concepcionistas franciscanas. El horario será, siempre que no coincida con algún acto litúrgico inesperado, de lunes a sábado de 17:00 a 18:30h. Los jueves podrá verse pero se limitará el funcionamiento porque hay exposición del Santísimo y nuestras atenciones estarán centradas en Él. Si no has venido nunca, olvídate del Belén y anímate mejor a pasar 15 minutos en compañía de Jesús Sacramentado. La Eucaristía es la herencia del Bebé que contemplamos en el Nacimiento, es el mismísimo Cristo en cuerpo presente. Los pastores, lejos de sus hogares y familias, dejaron todo lo que estaban haciendo, rompieron con la monotonía y la rutina para ir a adorar al Señor. ¿Tú, de verdad, te lo quieres perder?


Ven, comienza dando ese primer paso si estás dispuesto a hacer evangelio de tu vida para que el Niño pueda crecer en el pesebre de tu corazón. Si en él guardas algo contra otro aprovecha estos días para reconciliarte. Si es a ti mismo a quien debes perdonar, inténtalo también pero nunca culpes a Dios de tu situación ni creas que te está castigando. Nos castigamos nosotros mismos con nuestras decisiones.

Ven, y ya sentado en la iglesia, pide a Dios que te ayude a acercarte cada día más a su amor. Él no es un cuento, ni una leyenda, es una realidad y se hizo hombre para vivir con nosotros y enseñarnos el camino de la verdadera humanidad. ¡Intenta siempre cumplir su voluntad y nunca pierdas la esperanza de asemejarte así a Él!

En estos días en los que celebramos el Nacimiento de Jesús, mirémosle mucho porque, al final, el hombre se parece a aquello que mira. Y, como ya indicaba el antiguo sacerdote de esta parroquia en su última homilía (de la que hoy, por fin, compartimos el vídeo a modo de pequeño regalo para estas fiestas): Hagámonos como niños, fiémonos de nuestro Padre Celestial (siempre, aunque a veces no entendamos) y permanezcamos abiertos a aprender cosas nuevas, a salir de la zona de confort y abandonar el "siempre se ha hecho así", para dejarnos guiar con ese corazón infantil que tanto le gusta a Dios.


¡Feliz Navidad!